EL RASTRO (o la costumbre de no comprar nada)
Entro ya incómodo. No espero a que aparezca la multitud: me adelanto. Sé lo que hay y cómo funciona. Demasiada gente, demasiado ruido, demasiadas ma…
Escribo como quien lanza una botella sin calcular la marea, con la vaga sospecha de que su destino no será tierra firme.
Soy un procrastinador profesional: dejo para mañana lo que hoy podrÃa hacer, quizá porque hoy estoy ocupado con lo de ayer, o porque, al fin y al cabo, la procrastinación no es más que un método personal para organizar mi tiempo según mis propias prioridades. A veces me quedo mirando un punto fijo, como en trance, mientras mi cabeza no para: ideas, recuerdos, proyectos. Uno lleva a otro sin orden aparente, y el siguiente siempre parece más apasionante que el anterior. Debo abandonarlo temporalmente para centrarme en algo nuevo. No dejo las cosas a medias: las abandono para centrarme en algo más grande. Los libros, los proyectos, los planes que empiezo y dejo: todo forma parte de un mismo movimiento. Siempre regreso a lo que dejé atrás, pero desde un ángulo distinto, con otra mirada, con la certeza de que avanzar no significa llegar, sino permanecer en movimiento.
Entro ya incómodo. No espero a que aparezca la multitud: me adelanto. Sé lo que hay y cómo funciona. Demasiada gente, demasiado ruido, demasiadas ma…
A diferencia de la cama, donde las ideas se derriten entre las sábanas, el escritorio exige cierto protocolo. Aquà no basta con esperar que algo ap…
Hay una hora, no sabrÃa decir cuál porque siempre llega sin pedir permiso, en la que la cabeza empieza a comportarse como si no fuera del todo mÃa.…
Durante un tiempo, no sabrÃa decir cuánto porque ahà dentro el tiempo funciona de otra manera, anduve deslizando el pulgar. No es una metáfora: es …
No sé si es cosa mÃa o si le ocurre a más gente, pero caminar por la calle se ha convertido en una especie de slalom constante. No hablo de multitu…
Hace ya un par de fines de semana, Maite, compañera de andanzas y silencios compartidos, y yo nos adentramos en el castañar de El Tiemblo. Hay lugare…
